Cal Secretari Vell, un hotel con encanto

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Cal Secretari Vell abrió las puertas en 2016 después de tres años de reforma y de adaptación del espacio para transformarse de una vivienda particular en un hotel. Su nombre proviene de la antigua denominación de la casa. “En el pueblo se conocía desde hacía mucho tiempo con este nombre, puesto que durante la segunda mitad del siglo XIX fue la casa de Francesc Barrera Noceras, quien ocupó el cargo de secretario municipal durante muchos años, y pensamos que conservar el nombre era una manera de conectar con la comunidad, respetarla, honrar su historia y su identidad”, explica Mercè Bonet, una de las dos propietarias del establecimiento.

Cal Secretari Vell es un negocio familiar gestionado por dos generaciones de forma conjunta. Las impulsoras del proyectos son Catalina Binimelis y Mercè Bonet, nuera y suegra. Mercè gestiona y coordina el negocio. “Venimos de otros sectores, pero durante los años de la reforma aprovechamos para formarnos en la gestión de un establecimiento de este tipo”.

Las propietarias de Cal Secretari Vell desean que los huéspedes “se sientan como en casa, pero no como en su casa, sino como en casa de unos buenos anfitriones o en la casa donde les gustaría vivir. El secreto está en proporcionar el confort de una casa, sin perder la esencia del servicio de un hotel y no interferir nunca en su tranquilidad. Ofrecer el bienestar, añadiendo el plus del servicio que uno no tiene en su domicilio. Podríamos decir que nuestro servicio estrella es el equilibrio que hemos encontrado entre el confort que ofrecemos y la atención máxima a los detalles, sin invadir la intimidad del cliente”, apunta Mercè Bonet.

Los clientes de Cal Secretari Vell son muy variados, a pesar de que la mayoría son parejas jóvenes extranjeras. También lo visitan familias y pequeños grupos de amigos. “Esta diversidad lo hace más interesante. Siempre es gente que busca estar tranquila y que da importancia al entorno”.

El hotel abre ocho meses al año, de abril a noviembre. Trabajan seis personas. Dos dedicadas a la recepción, dos a las tareas de limpieza, una al mantenimiento jardinería y, finalmente, una encargada de las compras y la gestión general.

Además del servicio principal de alojamiento, en Cal Secretari Vell también ofrecen algunos servicios para el público local como la opción de almuerzos o brunch en la terraza, de disfrutar de una jornada de desconexión con el acceso de día, que incluye el brunch, un masaje y relajarse en la piscina de agua salada, o una cena a la fresca en el restaurante Sa Terrassa del Secretari durante los fines de semana.

Las propietarias de Cal Secretari Vell siempre animan a sus huéspedes a visitar el municipio, principalmente la ruta del fang para visitar las alfarerías y aprender de esta tradición artesana del municipio. “Además, intentamos trabajar con proveedores de productos locales y colaboradores otras pequeñas empresas próximas. Siempre recomendamos a nuestros huéspedes los establecimientos locales, tanto de restauración como cualquier otro. Consideramos que la colaboración aporta un beneficio mutuo”.

Cal Secretari Vell abrió en 2016 con un volumen de trabajo muy inferior al actual. Durante la pandemia sufrió una etapa “crítica”. “Cómo todos sabemos el sector turístico durante el 2020 se vio muy afectado, nosotros no llegamos a abrir a causa de la incertidumbre de la situación. No se generaron ingresos, pero sí tuvimos muchos gastos, esto provocó una situación muy complicada. Afortunadamente, la temporada de 2021, a pesar de que fue más corta de lo habitual, fue muy buena”. Poco a poco Cal Secretari Vell se fue consolidando gracias a su encanto y a las recomendaciones de sus clientes.

Las propietarias del hotel reclaman a las administraciones que adapten las regulaciones a los diferentes tipos de establecimientos. “Hay mucha oferta y diferentes tipologías de alojamientos, desde los grandes hoteles de la costa a los más pequeños como nosotros, y pensamos que muchas veces no se contempla que las normativas y leyes no se pueden aplicar del mismo modo a todos los tipos de alojamientos. Se tendría que especificar más y adaptar las normativas”, reclama Mercè Bonet.

El hotel ha tenido un excelente 2022, en consonancia con el resto del sector turístico isleño. “Desde nuestra apertura el abril, podemos decir que hemos tenido pleno prácticamente cada día. Normalmente, en las temporadas anteriores tanto al inicio como al final se notaba una bajada, pero este año ha habido mucha demanda”. La nota negativa es que la inflación descontrolada en casi todos los productos y suministros ha penalizado las cuentas. “Nos hemos visto obligados a reducir el margen de beneficio para no subir los precios de manera desorbitada”, concluye Mercè Bonet.