Salud amplía la vacunación contra el herpes zóster a la población de 65 y de 80 años

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Couple sitting on the bench with their back to the camera

La Conselleria de Salud y Consumo ha iniciado el proceso para la vacunación contra el herpes zóster a la población de 65 años, con recaptación a los 80 años, es decir a las cohortes de los nacidos en 1958 y 1943, que suman alrededor de 21.000 personas. Para vacunar a esta población diana y a los grupos de riesgo a partir de 18 años, el Govern destinará este año 2.261.000 euros.

Cabe recordar que, hasta ahora, dada la limitada disponibilidad de dosis, únicamente recibían la vacuna determinados grupos de riesgo según la orden de prioridad que estableció la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Ahora, la Dirección General de Salud Pública y Participación ha dictado una instrucción para ampliar la vacunación contra el herpes zóster a la población de 65 y de 80 años de las Illes Balears, de forma que los centros de salud podrán administrarla en cuanto les lleguen las dosis necesarias, teniendo en cuenta que la distribución se inicia esta semana dentro de la planificación habitual de los centros. Se calcula que podrán beneficiarse de esta vacuna 13.408 personas de 65 años y 7.460 personas de 80 años.

A estos colectivos se suma la población de riesgo, a partir de los 18 años, con los criterios de inclusión que se indican a continuación:

1. Trasplante de progenitores hematopoyéticos, alogénico o autólogo.

2. Trasplante de un órgano sólido.

3. Tratamiento con fármacos anti–JAK.

4. Infección VIH.

5. Pacientes con hemopatías malignas que tienen que empezar un tratamiento con quimioterapia o que ya la reciben.

6. Pacientes con tumores sólidos que tienen que empezar un tratamiento con quimioterapia o que la reciben.

Tal como recoge el documento Recomendaciones de vacunación ante el herpes zóster del Ministerio de Sanidad, el herpes zóster es una enfermedad muy frecuente, con más incidencia a partir de los 50 años y en mujeres, que aumenta con la edad y, de modo considerable, con la presencia de inmunodepresión y ciertas condiciones de riesgo.

Presenta una baja mortalidad, pero las complicaciones que puede presentar, sobre todo la neuralgia ─caracterizada por dolor intenso de difícil tratamiento y larga duración─, pueden ocasionar discapacidad y disminuir la calidad de vida, por lo que constituye una importante carga para la sociedad, tanto por los costes directos de la asistencia sanitaria como por la pérdida de productividad en las personas más jóvenes y de los cuidadores en los pacientes más mayores.

Además, se espera un aumento de la incidencia debido al envejecimiento de la población y al creciente número de personas con comorbilidades y con inmunodepresión, indica el documento. De ahí la importancia de la prevención mediante la vacuna.