Cristina Gómez, escritora residente en Marratxí, ha publicado la novela “La niña que quiso cambiar el mundo”, un libro que ha supuesto su debut como novelista. Una obra en la que expone la capacidad de las personas, niños y adultos, de sobreponerse, y hacer uso de su propia capacidad para cambiar las cosas.

Irisa Roca quería cambiar el mundo, hacer historia. Cuando cumplió diez años algo sorprendente le pasó. Su mundo cambió y descubrió uno nuevo. Uno que le gustaba mucho más, que se adaptaba más a ella; uno que le hizo comprender realmente quién era. ¿Quién no querría vivir lo que le pasó a Irisa?

La novela, publicada en marzo, se ha comenzado a trabajar en algunos colegios, en el último ciclo de educación primaria. Nacida en Ciudad Real, lleva 15 años viviendo en Mallorca donde trabaja como terapeuta ocupacional en el Ibsalut.

¿Cómo surgió la idea de escribir esta novela?

Esta novela surgió a partir de un cuento que escribi para niños hace dos años. Por mi trabajo intentaba en ese cuento luchar contra el estigma de los trastornos mentales. Ideé el País de la Afectacion, donde la niña viaja y transcurren todos los hechos; pensé que era un tema que podía explotar y a raíz de ahí surgió la idea.

¿De dónde proviene y qué significado tiene el país de la aceptación u otros lugares que aparecen en la novela?

La trama de la novela transcurre en el país de la Aceptación, que es un lugar ficticio. No obstante, guarda ciertas similitudes con las Islas Baleares. Algo que he hecho intencionadamente. Ha sido mi forma de hacer un guiño a esta preciosa comunidad autónoma que me acogió hace años. La isla Identidad es la capital del país, y es donde se desarrolla la mayor parte de la historia. En segundo lugar, tenemos a la isla vecina más cercana, que es la isla del Poder. En ella vive Codicioso, un villano, que es el embajador y todos aquellos que ansían tener poder. Las otras dos islas son la isla del Amor, gobernada por Eros y la isla Empatía, gobernada por Empatía I. Las islas están separadas entre sí por el mar Parasimpático, que se ocupa de controlar las funciones de todas las islas. Como se puede apreciar, todos los elementos de la historia, los lugares y los personajes crean un mundo metafórico para comprendernos a nosotros mismos, a nuestras funciones como personas y nos enseñan a manejar los problemas con las relaciones sociales o del entorno. Sobre todo, lo que en este país se aprende es a Aceptar a uno mismo y a los demás y a encontrar el poder que cada uno de nosotros tenemos oculto. Es importante recalcar que todos tenemos un poder. Solo hace falta conocerlo, rescatarlo a veces, desbloquearlo, mimarlo y hacerlo fuerte.

¿Por qué crees que ha sido seleccionado como lectura en los colegios?

“La niña que quiso cambiar el mundo” muestra a los niños, y a los no tan niños la capacidad de sobreponerse, de luchar, la necesidad de empezar a entrenarse para conseguir una buena salud mental desde niño. Hay muchos personajes muy diferentes, a los que les he querido dar todo el realismo posible. Es probable que cada niño que lo lea se sienta identificado con alguno, o reconozca su problema reflejado en otro niño.

¿Qué valores crees que tiene Irisa Roca que pueden servir o ser útiles a los niños de hoy en día?

Irisa Roca es una niña con una fuerte personalidad. Es muy inteligente, prudente y precavida, aunque altamente curiosa, respetuosa y atrevida. Lo que destacaría de Irisa es su capacidad de sobreponerse, de aceptar todo lo que le sucede, aunque sienta desconcierto. Porque aunque Irisa siempre dijera que quería cambiar el mundo, como a todos nos pasa, en realidad le daba miedo hacerlo. Pero lo hizo y lo hizo con miedo. Lo bonito de Irisa es que es capaz de darse cuenta lo que es capaz de conseguir, al igual que se da cuenta de lo que es capaz de conseguir su amigo, su amiga o cualquier persona. Porque cree en los poderes que cada uno tiene. Irisa, como todos nosotros, tiene un poder. El poder que tiene no lo puedo desvelar, porque haría spoiler de la obra, pero solo diré que gracias a esa fortaleza se encontrará con ella misma, con la verdadera Irisa. De modo que Irisa podría ayudar a cada niño cuando éste, simplemente al leer la historia, se dé cuenta de que no necesita parecerse a ella, ni a ningún otro. Con Irisa descubrirá su poder.

El estigma de la salud mental es algo que forma parte de la novela. Seguimos reaccionando mal a las enfermedades mentales, algo que no sucede con otras enfermedades.

Una enfermedad mental cuesta aceptarla, incluso a uno mismo, y también a la sociedad. El autoestigma es cuando a uno mismo le dicen que tiene depresión. Nosotros mismos nos ponemos la barrera porque la sociedad siempre ha puesto bareras y etiquetas al enfermo mental. Pero lo cierto es que cada vez están mejor vistos los trastornos mentales, se entiende que un trastorno pueden ser muchas cosas. Aunque es verdad que la gente se encuentra con muchas zancadillas para conseguir un trabajo.

¿Cómo ha sido el proceso de ponerte a escribir y publicar un libro?

No ha sido un salto de la noche a la mañana, empecé escribiendo cuentos, luego relatos, y después novela. Y ahora ya no puedo parar, acabé esta novela y luego empecé otra. Siempre me ha gustado contar historias. En el fondo es algo que siempre ha estado dentro de mí. Poco a poco se fue gestando y al final salió.

Supongo que los premios son muy gratificantes. Y además el libro se está trabajando en las escuelas.

Es una inyección de motivación. Pienso que si he ganado un premio, puedo seguir adelante y significa que no lo estoy haciendo tan mal. Tengo dos niños pequeños y tengo que hacer malabares para poder escribir, y con los premios ese trabajo se ve recompensado.

¿Hay mucho de tu profesión en el libro?

Sí, hay mucho de mi profesión. De hecho hay un personaje que es terapeuta ocupacional. He querido hacer un pequeño guiño a mis colegas porque somos muy desconocidos. A través de este personaje se ve lo que hacemos y cómo ayudamos a los demás. Las críticas que he recibido de mis propios compañeros son buenas.

¿Cómo ha sido la experiencia de autoeditarte el libro?

Publicar un libro es muy fácil. Si decides hacerlo con una editorial convencional, solo hay que mandar el manuscrito; lugo están las editoriales de coedición y está también la opción de hacer la autoedición, que es lo que he hecho yo. A mí me ha resultado bastante fácil, aunque eres tú la que te tienes que hacer la promoción y la distribución, pero estoy contenta del resultado.

Háblanos de la novela que estás escribiendo, ¿qué nos puedes avanzar?

Es una novela de intriga psicológica exclusivamente para adultos. Es mucho más extensa, también toca el tema de la salud mental.  Hay una serie de personajes que han perdido la memoria por diferentes motivos, todos ellos muy impactantes, y en torno a eso gira una trama de intriga en la que se toca un tema muy importante como es el suicidio.

¿Cómo te organizas para escribir compaginándolo con el trabajo y la familia?

Las vacaciones son el momento del año que más me cunde para escribir. Esta novela la terminé durante las vacaciones de Navidad de hace dos años. Y durante la Navidad de este año he dado un buen empujón a la novela de intriga que estoy preparando. También aprovecho mucho durante los fines de semana, me obligo a sacar tiempo.   

¿A qué te quieres dedicar en el futuro?

No me quiero ver a futuro. Me gustaría dedicarme a la escritura, pero sé que eso es muy complicado, así que me veo ejerciendo como terapeuta.

¿Cómo es el día a día de un terapeuta ocupacional?

Trabajamos con gente que lleva muchos años en el hospital psiquiátrico. Tengo un equipo de auixiliares que me apoya y enseñamos a nuestros usuarios situaciones cotidianas. Por ejemplo, les enseñamos a coger un autobus, que es algo que supone muchos procesos cognitivos: hay que controlar horarios, manejar el dinero, conocer el entorno, necesitas habilidades sociales para comportarte dentro del autobús. Para nosotros es muy sencillo, pero para la gente que lleva mucho tiempo ingresada, que no sale del recinto, es algo que tienes que trabajar.

Hace 15 años que vives en Mallorca. ¿Cómo fue tu llegada a la isla desde Ciudad Real?

Al terminar la carrera, me fui a trabajar a Algeciras, luego a Toledo, Cuenca y Ciudad Real. Trabajaba en tres sitios como terapeuta en un geriátrico. Y estudiando el máster de… me surgió la oportunidad de hacer las prácticas en Mallorca. Un familiar vive en la isla, así que me vine aquí y empecé a trabajar en diferentes hospitales y aquí me quedé.

¿Te parece Marratxí un buen lugar para inspirarte?

Hace seis meses que vivo en Marratxí y estoy encantada. Hay muchisima paz y sí que es un lugar que me inspira. Mallorca me parece un lugar maravilloso para vivir. Y, además, gran parte de mi familia se ha venido aquí.

¿Qué diferencia ves entre los niños de ahora y los de tu generación?

La inocencia de los niños siempre está de fondo, pero los veo muy difrentes porque los estímulos de ahora son muy diferentes. Ahora tienen la capacidad de hacer introspecciones. En la novela esta niña que quiere cambiar el mundo se va a la Isla Identidad, se va a buscarla porque la ha perdido, quiere saber quién es y quién quiere llegar a ser. Quizás ahora les podemos impulsar más a crear una identidad, aunque luego puede que no sea la que ellos quieran. Hacemos niños-agendas, les apuntamos a cosas que ni le van ni le vienen pero que al final conforman su identidad.

¿En qué lugar está inspirada la novela?

La novela está inspirada en Binibeca, en Menorca. Allí los niños no viven como en la vida real, donde tienen videojuegos, televisión y actividades extraescolares. Están de viaje de vacaciones, y se divierten interaccionando con otros niños. Cuando estás fuera de las clases de piano, de inglés, de robótica, cuando interaccionas es cuando descubres quiénes son porque no están influidos por sus ocupaciones.

¿Cómo inicias a tus hijos en la lectura?

La verdad es que cada niño es diferente, y cada padre lo hace como puede. Mi hija cada día tiene entre sus tareas la lectura, lo que ella elija, incluso le he comprado libros con los que estoy en contra. La lectura son fases, hay niños a los que le gusta que le cuenten cuentos y cuando los leen solos ya no le gustan tanto, o al revés.

¿Cuáles son tus referentes literarios?

Me encanta Dolores Redondo y María Dueñas, casi todos mis referentes son mujeres. Me encanta cómo escriben y las reflexiones que hacen los personajes. Juan Gómez Jurado y Angela Becerro también me gustan mucho. Eloy Moreno me encanta. Me gusta mucho Invisible, que creo que es un libro que se debería leer en todos los colegios porque trata del bullying. Es un libro muy directo y muy real, con el que lloré.