EL BARRO, PROTAGONISTA DE TODOS LOS SANTOS: LAS TOSTADORAS DE CASTAÑAS

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Llega noviembre y con él el Día de Todos los Santos, en el que las castañas viven el punto de máximo esplendor a lo largo del año. Hay diferentes maneras de hacerlas, si bien tostarlas sea la opción preferente. En este sentido, debemos saber que un tiempo las tostadoras que se usaban eran hechas de barro.

Hay que recordar que muchos de los objetos elaborados con barro tienen una doble función: decorativa y funcional. En ocasiones, ambas funciones se solapan, por lo que un mismo objeto puede servir a efectos decorativos y también para llevar a cabo acciones determinadas. Por ejemplo, las tostadoras de castañas (o de bellotas): pueden ser perfectamente elementos decorativos, pero sobre todo tienen una función práctica.

El ceramista Pere Coll, que hace unos años recibió un encargo de un joven para hacerle una réplica de un modelo, explica las características de la tostadora de barro. «La tostadora, que también puede servir para bellotas, está hecha con barro refractario para soportar altas temperaturas de cocción. Si fuera otro tipo de barro, al tostar las castañas, el recipiente explotaría con toda seguridad. Primero se hace el recipiente a partir de un molde y se levanta un poco las esquinas de la base; luego se añaden las asas y el pico. Finalmente, con un punzón de cobre, se le hacen los agujeritos en la parte inferior para evitar que las castañas boten al cocerse». Coll explica que para la funcionalidad del objeto, a diferencia de otros objetos cerámicos (greixoneres, teteras, cuencos…), a las tostadoras no hace falta añadir ni pintura ni barniz.

Respecto a la forma en que se tostaban las castañas con esta tostadora cerámica, Coll tiene una teoría muy lógica. «Yo creo, pero es una pura especulación mía, que la tostadora quedaba sujeta con una cuerda sobre la chimenea. Creo que se debía poner el número de castañas limitado a la base del recipiente, y probablemente se repetía la operación las veces que hiciera falta».

Granadas, protegidas de mosquitos

Por otro lado, Coll también hace con barro piezas que protegen los árboles frutales del ataque de todo tipo de insectos, preferentemente de moscas y mosquitos, por ejemplo (y entre otros) de las granadas. No debemos olvidar que también el otoño es la temporada de las granadas.

No las ha bautizadas, pero podrían llamarse perfectamente mosquiteras de barro. «Lo que se hace es poner agua y azúcar, y de esta manera todas las frutas quedan perfectamente protegidas». Coll habla con conocimiento de causa, porque el solar donde tiene la alfarería que lleva su nombre (Pere Coll) plantó hace años muchos árboles frutales -naranjos, sobre todo- y este método le fue como anillo al dedo.