Cada jueves una veintena de jóvenes de Marratxí acuden al campo de Es Figueral para jugar al fútbol. En 2017 surgió este proyecto de fútbol comunitario de Servicios Sociales, una iniciativa por la que ya han pasado unos 200 jóvenes de entre 13 y 22 años, y donde han encontrado en el deporte una herramienta de integración y de crecimiento personal. Actualmente los jóvenes llegan a Fútbol-in tanto a través de Servicios Sociales como de Espai Joves. Todos los jueves entrenan en el campo de fútbol de Es Figueral a la vez que adquieren rutinas y valores como el compromiso, la puntualidad, la disciplina, el respeto o el compañerismo.

Toni Arbós, educador social de Servicios Sociales del Ayuntamiento, explica que la evolución de los jóvenes «es muy positiva porque en Fútbol-in aprenden valores y porque es un grupo muy cohesionado y muy comprometido». Tanto que durante el confinamiento parte de los jugadores continuaban los entrenamientos físicos pero de forma online. Una disciplina y pasión por el deporte que ni siquiera se ha interrumpido a pesar de que hasta ahora no estaba permitido el contacto en los deportes no federados. «Los padres de los más jóvenes nos cuentan que están súper contentos y que el proyecto les sirve a sus hijos para integrarse o para adquirir rutinas saludables», apunta Arbós.

Rubén, uno de los participantes en Fútbol-in, cuenta que lleva seis años en el equipo, un tiempo que le ha transformado personalmente. «Antes venía a entrenar pero lo hacíamos por venir, por divertirnos, pero con el tiempo hemos empezado a aceptar límites y normas, algo que me ha servido para mejorar como persona y como deportista».

El perfil de los jóvenes que llegan a Fútbol-in es muy variado. Hay chicos que estudian, que buscan trabajo o que ya se han incorporado al mercado laboral. Llegan a Fútbol-in porque buscan una actividad de ocio, por carencias personales o parentales, gente que tiene timidez y encuentra en el deporte una forma de socializar. Otros han llegado a través de Servicios Sociales, se trata de jóvenes a los que se cuesta cumplir normas o de otros que sufren algún trastorno del espectro autista. «Vine por recomendación de mi primo. Los primeros días fueron muy duros, hacíamos entrenamientos físicos y mentales, hablaban de las normas y del grupo. Es muy divertido, nos sirve para desconectar de la escuela y de estar en casa. Antes no me gustaba tanto el fútbol pero mis amigos me han ayudado a superarme y ahora superaría cualquier prueba «, nos cuenta Manuel, uno de los jugadores de Fútbol-in.

«Se trata de apoyar a estos jóvenes y de darles rutinas y dinámicas de compromiso, y de disfrutar del fútbol a la vez que se comprometen con las reglas y adquieren conciencia de comunidad», afirma Jaume Pizà, dinamizador del área de Juventud, que aprovecha este proyecto para dar a conocer a los jóvenes todas las actividades y alternativas que tienen a su alcance a través de los Espais Joves del municipio.

A pesar de las restricciones que han tenido que sufrir por la pandemia, que ha impedido durante mucho tiempo el contacto físico, Martí, otros de los jóvenes jugadores, cuenta que forman un grupo muy cohesionado y comprometido con el deporte. «Durante la pandemia hemos hecho mucho físico y táctica, esperamos poder jugar al fútbol cuando se pueda. Tenemos un grupo de whatsapp y todo el mundo está muy comprometido «. Martí repite una y otra vez las palabras compromiso e ilusión, los principales valores que ha aprendido a Futbol-in.

Antes de participar en Fútbol-in, los participantes firman una hoja donde se comprometen a asistir a los entrenamientos y a los partidos. De esta forma, jóvenes que tal vez no tendrían cabida en un equipo federado por cuestiones técnicas o de estado físico, pueden jugar a su deporte favorito a la vez que consolidan valores jugando en equipo.