EL CEMENTERIO MUNICIPAL, HISTORIA DE UN SIGLO

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Ubicado en Camí de Son Ametller y conocido como Son Blanc, el actual cementerio municipal tiene registros desde el año 1911, si bien hay algunas tumbas que datan de finales de siglo XIX. El caso es que hasta principios del siglo XX, los difuntos eran inhumados en un antiguo cementerio de Sant Marçal, concretamente en unos terrenos propiedad de la familia Cotoners, que habían sido cedidos al Ayuntamiento. A día de hoy, en este espacio, que es propiedad de la Iglesia, hay enterrados miembros de la misma estirpe.

Una vez terminada la cesión de esta familia, el Ayuntamiento tuvo necesidad de dotar para la población un cementerio municipal, de titularidad propia. Así se hizo realidad el cementerio de Son Blanc. Como curiosidad, debemos saber que disponer de la concesión municipal para los terrenos para poder construir una tumba tenía un coste (así consta en el registro) de 15 pesetas. Hoy, son unos cuantos miles de euros …

Hasta los años cincuenta, los ataúdes eran trasladados con un carruaje fúnebre tirado por un caballo desde el domicilio respectivo hasta el mismo cementerio. Este carruaje permanece expuesto en las mismas dependencias.

A lo largo de su historia, el cementerio ha visto dos ampliaciones. La primera llegó en 1976. La segunda fue ejecutada en dos fases, por el elevado precio de la inversión (según detalla el acto de pleno municipal): las obras se adjudicaron en primera instancia en 1979 y se iniciaron en 1982 para la primera fase y mediados de los noventa en la segunda.

En aquella época, llegó a haber una auténtica eclosión de peticiones de nichos: había momentos que la lista de espera llegaba a 500. También fue hacia el año 1980 que se construyó la capilla, de la que cada cierto tiempo se hace el mantenimiento. Desde 1985, el enterrador es Josep Valera.

Obras de mejora

Los meses de veranos operarios del Ayuntamiento han trabajado para mejorar el aspecto del cementerio. «Se ha eliminado la vegetación antigua y en mal estado y la hemos sustituido por césped natural y por grava, con lo cual el aspecto ha mejorado y también se propicia ahorro de agua», explica el concejal de Servicios funerarios, Andrés Campuzano.

Campuzano subraya igualmente que el Ayuntamiento también ha hecho gestiones para que las familias que lo deseen dispongan de los columbarios para dejar las urnas con las cenizas de sus difuntos. El costo es de mil euros para una concesión de 50 años. Igualmente, también se está habilitando una parte de la instalación para unos 25 nuevos nichos.

El cementerio municipal tiene, como es obvio, una fecha marcada como clave en el calendario. Es el 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, en el que hacia 3.000 personas pasarán para recordar a sus difuntos.

UN SOLAR PARA LOS NO CATÓLICOS

Se ha de significar un extracto del acto del pleno municipal de septiembre de 1971 que dice textualmente, y escrito a mano: «Se destina a solar clasificada para los no Católicos en el cementerio de Son Blanch, situado a la derecha entrando, cediendo a perpetuidad uno de ellos a la solicitante …». Este acuerdo se tomó una vez el Ayuntamiento había obtenido los pertinentes permisos de la Iglesia y del Ministerio de Justicia.

Obres de millora 

Els mesos d’estius operaris de l’Ajuntament han fet feina per millorar l’aspecte del cementeri. “S’ha suprimit la vegetació antiga i en mal estat i l’hem substituïda per gespa natural i per grava, amb la qual cosa l’aspecte ha millorat i també es propicia estalvi d’aigua”, explica el regidor de Serveis funeraris, Andrés Campuzano. 

Campuzano subratlla igualment que l’Ajuntament també ha fet gestions per tal que les famílies que ho vulguin disposin dels columbaris per deixar-hi les urnes amb les cendres dels seus difunts.  El cost és de mil euros per a una concessió de 50 anys. Igualment, també s’està habilitant una part de la instal·lació per a unes 25 noves tombes.

El cementeri municipal té, com és obvi, una data marcada com a clau en el calendari. És l’1 de novembre, el Dia de Tots Sants, en què devers 3.000 persones hi passaran per recordar els seus difunts.