“Los jóvenes durante este confinamiento nos han dado una gran lección a todos”

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Silvestre del Río, policía tutor de Marratxí.

Lleva más de quince años asesorando a menores y jóvenes para evitar un mal uso en las redes y así lograr una mejor relación con las nuevas tecnologías, que son imprescindibles pero “con control”.

En febrero de 2020 se viralizó su campaña “Yo tampoco se lo doy”, en el que animaba a los padres a no darle un teléfono móvil a sus hijos antes de los 12 años… pero, semanas después, llegó el confinamiento y todo se fue por la borda…

Sí, así fue. La campaña fue un éxito, pero debido al confinamiento todos hemos estado utilizando la tecnología más de lo habitual, desde los más pequeños hasta los más mayores. Cuando regrese la normalidad seguiremos trabajando en la campaña, ya que creo que es muy importante.

Los padres se han visto abocados irremediablemente a ceder a sus hijos, grandes y pequeños, ordenadores, tabletas, móviles… no solo para que pudieran seguir sus clases online sino también para que los propios progenitores pudieran “conciliar en casa”. ¿Se ha venido todo abajo?

Hoy en día no es que la tecnología sea importante, es que es imprescindible. De hecho ha permitido que finalice el curso escolar y que muchas personas hayan podido trabajar sin poner en riesgo su salud. Siempre digo que lo peligroso no es la tecnología, sino el mal uso que se hace de ella.

¿Cómo repensar ahora la nueva situación? ¿Cómo volver a desenganchar a los menores de ese contacto tan intenso con lo digital si tampoco está muy claro que se pueda volver a las aulas con normalidad…?

En mi opinión, es súper importante regresar a la normalidad de una manera progresiva. Hacer una desescalada digital. A medida que los menores han ido recuperando libertades, tendrían que haber ido disminuyendo el tiempo de conexión hasta recuperar el tiempo de uso adecuado para su edad. En el caso de que la vuelta a las aulas no se produzca con normalidad, habría que volver a adaptar el tiempo de uso, pero diferenciando siempre el uso académico del uso lúdico.

¿Podría dar algunas pautas?

Claro. Habría que supervisar esa desescalada digital y comprobar la aceptación de los menores a las “nuevas libertades”. Fijar límites de uso y establecer horarios. Incentivar otro tipo de actividades y motivarles a que, en la medida de lo posible, recuperen sus actividades sociales. Concienciarles del aumento de uso que generó el confinamiento y elaborar  conjuntamente un plan de desescalada progresivo de uso de las tecnologías.

Lleva más de diez años trabajando con los menores, ¿qué le hizo decantarse por este perfil?

La verdad es que surgió de manera natural. Cuando ya era Policía me preocupaba de seguir los casos en los que había menores e intentaba ayudarles a ellos y a sus familias. El Jefe de Policía de aquel entonces se percató y me ofreció especializarme y dedicarme sólo a estos temas. Me pareció una gran idea y así lo hicimos. De eso hace ya casi 15 años…

Viendo que la educación y la infancia han sido las grandes olvidadas de la gestión de la pandemia… ¿Cómo se puede tener esperanza en que la generación que viene va a ser mejor que la actual?

Porque los jóvenes de la actualidad tienen una gran capacidad de adaptación. Pese a ser los grandes olvidados, nos han dado una lección a todos y estoy convencido de que nos darán otra lección en el futuro. Yo confío plenamente en sus capacidades para crear una sociedad mejor que la actual.

Tik-Tok ha sido la red social por excelencia durante esta pandemia. A ella han llegado hasta los padres ya. ¿Quizás ha sido bueno este tiempo de reclusión para que los adultos hayan aprendido algo más?

Ese sería uno de los puntos positivos del aumento de uso. Ojalá los padres hayan aprendido a configurar correctamente la privacidad de la aplicación y no sólo a hacer montajes y videos. Es una aplicación muy peligrosa y de ella se sirven infinidad de pedófilos ya que hay usuarios muy muy jóvenes, algo incomprensible e inaceptable.

¿Nos podría explicar mejor qué hace o qué es el policía tutor de Marratxí?

Las funciones son muy extensas y variadas, ya que cualquier problema que sufra o provoque un menor de edad en Marratxí son parte de mi trabajo. Por poner algunos ejemplos, colaboro con todos los centros escolares del término en la resolución de conflictos entre menores, colaboro con los servicios sociales municipales en problemáticas familiares, cumplimento los oficios de Fiscalía de Menores y de Protección de Menores, hago formación preventiva en los centros… Es decir cualquier situación problemática en la que haya menores de edad involucrados y actividades preventivas.

¿Qué espera de los próximos meses? ¿A qué retos cree que se van a tener que enfrentar los menores en esa convivencia con la Covid-19? Parece que los jóvenes son los grandes señalados…

A los jóvenes hay que darles alternativas o se las buscarán ellos. Lo que no puede hacerse es preocuparse sólo de la economía y olvidar que los niños y jóvenes necesitan seguir creciendo como personas en todos los niveles, hay que permitir que continúen con su desarrollo en la medida de lo posible. La sensación que tienen es que ahora nadie piensa en ellos, que nadie les ha tenido en cuenta, así que entre las ganas de recuperar su normalidad y una parte de resentimiento, algunos de ellos se equivocan y realizan actividades que no deberían.

¿Desea añadir algo más, ¿algún consejo?, ¿un mensaje de optimismo?

A la instituciones y políticos, que por favor tengan en cuenta a los más jóvenes en las futuras decisiones que se adopten. A los jóvenes, decirles que hay mucha gente que sí les tiene en cuenta y que luchan por ellos y sus derechos, que no se olviden de que hay mucha gente que confía en ellos. Y por último mandar desde aquí un abrazo y todo el ánimo del mundo a todos aquellos que están sufriendo por esta pandemia.