Mon Joan Tiquat: el universo propio de un cantautor sin etiquetas

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«Cantautor, pero con elementos de jazz, música clásica, psicodelia y rock alternativo. La suma de todo eso es el proyecto de Mon Joan Tiquat.» Joan Vila

Hay artistas que cuentan historias y otros que construyen universos. Mon Joan Tiquat ha ido trazando su propio universo entre lo cotidiano y lo inexplicable, entre «una taza de café y la inmensidad del cosmos».

Con una propuesta ecléctica y difícil de etiquetar, su camino se ha ido definiendo a través de la experimentación, los directos y una manera muy personal de entender la música y la creación.

Este año formas parte del Mallorca Live Festival, ¿qué significa para ti actuar en un evento así?

Siempre es un hito tocar en un festival como este. Son muchos años sembrando y ahora es tiempo de recoger los frutos. Será un día especial e intenso, y evidentemente hace ilusión, pero también lo vivo con perspectiva: al final es un concierto más; profesionalmente es un paso estratégico importante.

¿Qué puede esperar el público de tu actuación en el festival?

Será un gran concierto. Me gusta que la gente salga un poco descolocada, que se pregunte «¿qué ha sido esto?». A menudo no saben qué esperar y, cuando lo viven, es difícil de definir. Somos cuatro músicos sobre el escenario, tocando y dándolo todo, con la voluntad de hacer un directo potente y real. Me gustaría que el público encontrara algo nuevo, especial y auténtico.

Después de ganar el Art Jove, destacar en el Pop Rock y ganar el Premio Ciudad de Palma el pasado enero, ¿qué impacto han tenido estos logros en tu trayectoria?

Los concursos ayudan a ganar visibilidad y a confiar más en uno mismo, pero también tienen una cara menos positiva, porque si no ganas puedes llegar a dudar de tu valor. En mi caso, han aportado un poco más de reconocimiento, pero no necesariamente más trabajo directo.

Al final, lo que realmente quiere cualquier músico es hacer conciertos y tener una agenda estable. Si hubiera más espacios y más oferta de directo, quizá no habría tanta necesidad de recurrir a concursos.

¿Son los espacios un problema?

Claramente. Con todos los pueblos, teatros y bares que hay, debería ser posible tener más circuito de conciertos, pero no pasa. Al final, o tocas en grandes festivales o por muy poco en bares. Faltan espacios intermedios, que son los que hacen crecer la cultura. También es una cuestión política: hay infraestructuras, pero no suficiente inversión ni programación. Y aunque hay mucho talento en la escena balear, muy poca gente puede vivir de ello. Por eso yo me lo tomo como una profesión, pero combinando proyectos. Los premios y festivales ayudan, pero son solo partes del camino, no una solución.

¿Cómo definirías tu identidad artística más allá de etiquetas?

Soy un artista muy ecléctico tanto en el teatro, la danza y la pintura. Me gustan muchos estilos musicales, y eso se refleja en cada álbum y canción, en los que conviven influencias diversas sin ponerme barreras.

Se me puede etiquetar como cantautor, pero con elementos de jazz, música clásica, psicodelia y rock alternativo. La suma de todo eso es el proyecto de Mon Joan Tiquat.

¿Qué emociones o mensajes buscas transmitir con tu música?

Intento conectar con la gente desde lo cotidiano, con la idea de que vivimos la vida tal como viene, con sus pros y sus contras. Hay una parte mágica e inexplicable cuando nos preguntamos qué hacemos aquí y al imaginar el universo y el cosmos, pero al mismo tiempo también es interesante encontrar ese universo dentro de una taza de café con leche.

Me interesa mucho esta dualidad entre lo cotidiano y lo más universal.

¿Crees que hace falta que los músicos experimenten más?

Totalmente. Debería ser algo intrínseco a la música. Cuando interpretas, hay conocimiento, pero también una parte de improvisación y de experimentación. Si solo repites fórmulas que ya funcionan y no lo haces desde lo que sientes, al final estás copiando. Puede funcionar, pero si solo buscas ganar dinero, no siempre sale bien.

¿Crees que tu estilo ha cambiado mucho desde tus inicios?

Creo que me estoy concretando un poco. Al principio quería decir muchas cosas y demostrar esa parte ecléctica. Ya he dado el primer grito y ahora estoy un poco más centrado. En directo, hacer temas con muchos acordes, cambios y mucha letra es complicado. En cambio, ves gente que con dos notas hace que la canción se sostenga, suena increíble y además lo disfrutan mucho más. Intento ir hacia ahí: hacer música sencilla que funcione, que también es difícil.

Así que la música es tuya: compones, tocas y cantas

Al principio el proyecto era muy mío: componía las canciones y el primer disco lo defendía completamente solo en el escenario, rodeado de instrumentos. Tocaba piano, guitarra, un poco de violonchelo, batería y percusión. Ahora he decidido tocar con gente que me gusta. Voy acompañado de músicos muy buenos: Roger Pistola a la guitarra eléctrica y coros, Juan Antón Rendell al bajo y Miquel Amengual a la batería. Al final, es mi proyecto personal, pero rodeado de músicos increíbles, y yo hago un poco de dirección general.

¿Qué significa para ti el éxito en la música?

Es poder tener 60 años y seguir haciendo discos y tocando. Mantenerse. A menudo se piensa que el éxito es dar un pelotazo, pero para mí es poder vivir de esto sin tener que tirar la toalla. No se trata de hacerse rico o famoso, sino de poder vivir de la música siendo coherente y ético.

¿Qué papel tiene Mallorca en tu sonido y en tu manera de crear?

Creo que Mallorca es una parte intrínseca de mí; aunque mis letras no hablen directamente de ella, está presente de otra manera. Intento usar un catalán rico, pero también muy autóctono, y creo que utilizar palabras de aquí ayuda a conectar más.

Vives en Manacor, pero eres de Pont d’Inca, ¿qué significa Marratxí para ti?
Soy de Pont d’Inca y he pasado muchos años allí, entre mi casa, el jardín y la plaza, haciendo música y tocando. Ahora vivo en Manacor, pero para mí Pont d’Inca es el lugar donde he nacido, donde están mis raíces y mi familia. Y eso siempre está, vivas donde vivas.

Cara a cara

¿Cómo es tu día a día? Un caos controlado.

¿Cuál sería para ti el mejor momento del día? Me gusta el momento después de comer. Hay calma y aún te queda la tarde; además, ahora más que nunca, que hay sol hasta tarde.

¿Un personaje que admires? Sílvia Pérez Cruz.

¿Una película? Me gusta mucho Christopher Nolan, por ejemplo Origen (Inception).

¿Una canción? Alguna de The Beatles, como Something, por ejemplo.