“La inclusión no es solo educación o trabajo, es sentirse parte de la sociedad”, Tolo Márquez, director de la Fundación ASNIMO
Hace medio siglo que la fundación ASNIMO trabaja por la inclusión, la autonomía y la calidad de vida de las personas con discapacidad en las Islas Baleares. Lo que hace cincuenta años comenzó como un proyecto para apoyar a personas con síndrome de Down se ha convertido en un centro de referencia en Marratxí en el acompañamiento de sus usuarios desde la infancia hasta la edad adulta. Actualmente, atiende a unas 700 personas.
La evolución de ASNIMO
ASNIMO nació en 1976 como una de las primeras entidades en el mundo dedicadas a la atención integral de personas con síndrome de Down y sus familias. La sede principal se erigió en Marratxí tres años después. El paso del tiempo también consolidó distintas redes de colaboración, como la UNAC, federación en la que ahora está integrada la fundación, y Down España, de la cual Juan Perera, fundador de ASNIMO, fue el primer presidente. En 2017, se produjo un relevo en la dirección, que asumió Tolo Márquez. Un año después, la asociación se transformó en fundación, lo que supuso un paso muy importante para la entidad.
De manera paralela y atendiendo a las necesidades del sector de la discapacidad, ASNIMO empezó a especializarse y formarse en trastornos del espectro autista. En el 2019, tras el cierre de la entidad APNAB-Gaspar Hauser, acogieron a su alumnado de educación especial, reforzando dicha especialización. De hecho, en la actualidad, aproximadamente la mitad de los usuarios tienen autismo y la otra mitad son personas adultas o de edad avanzada con discapacidad.
En los últimos años, la fundación ha impulsado proyectos como el centro especial de empleo Sumam+ y la residencia Son Ametller. Asi mismo, prevén ampliar plazas y crear una nueva residencia y un nuevo centro de día.
Una atención integral a lo largo de la vida
El trabajo de ASNIMO se basa en un modelo de atención integral centrado en la persona y con los servicios adaptados a cada usuario. Entre las áreas que abordan se encuentran la educación, la terapia, la vivienda, el empleo y el ocio.
Uno de los ámbitos más destacados es el educativo, donde se aplican programas personalizados enfocados en potenciar habilidades que favorezcan la autonomía futura. Se organiza en dos etapas: la primera comprende desde los 3 hasta los 18 años; posteriormente, los jóvenes pueden incorporarse a un segundo nivel, el Programa de Transición a la Vida Adulta, dirigido a personas de entre 18 y 21 años. En esta fase se trabajan especialmente competencias como la comunicación, el razonamiento y la resolución de problemas, con el objetivo de facilitar una vida adulta más independiente.
Asimismo, la fundación dispone de servicios terapéuticos especializados orientados a potenciar el desarrollo del menor y ofrecer apoyo a las familias. Un ejemplo son los Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana (CEDIAT) de ASNIMO, en los que un equipo multidisciplinar, integrado por psicoterapeutas, logopedas, fisioterapeutas, psicomotricistas y otros profesionales sanitarios, elabora programas personalizados adaptados a las necesidades de cada niño.


Vivienda, autonomía y acompañamiento en la edad adulta
La fundación también dispone de servicios residenciales activos durante todo el año, orientados a promover la autonomía y el bienestar de los usuarios. Entre estos servicios destacan cuatro viviendas supervisadas, dirigidas a personas que requieren apoyo en su vida diaria y donde se trabajan habilidades básicas para favorecer una mayor independencia con acompañamiento profesional.
Asimismo, existen residencias y centros de día para personas adultas con síndrome de Down que precisan un mayor nivel de apoyo. En estos espacios se impulsa el desarrollo personal, la integración social y el bienestar, además de atender necesidades básicas como la higiene, la alimentación o la atención sanitaria. Los usuarios también pueden acceder a terapias complementarias, como fisioterapia, psicoterapia y actividades deportivas.
El reto de la inserción laboral
Uno de los principales objetivos de la fundación es facilitar la integración laboral de las personas con discapacidad. Para ASNIMO, “el trabajo aporta seguridad, autonomía y la sensación de contribuir activamente a la sociedad”.
Para lograrlo, la entidad desarrolla programas de formación y cuenta con un centro especial de empleo que acompaña a las personas usuarias a lo largo de todo el proceso: desde la preparación inicial hasta la incorporación a la empresa y su posterior seguimiento. No obstante, recuerdan que “no todas las personas llegarán a una inserción laboral, pero todas tienen derecho a desarrollarse y sentirse realizadas”.
Algunas encuentran su lugar en tareas específicas que requieren constancia o repetición. En este sentido, su director, Tolo Márquez, destaca que “muchas personas con discapacidad disfrutan realizando tareas repetitivas y asumen su trabajo con gran responsabilidad”.
La verdadera inclusión
La inclusión social no se limita al ámbito educativo o laboral, también implica participar activamente en la comunidad. Por ello, la entidad impulsa iniciativas como actividades deportivas, mercados solidarios o programas de ocio. Para la fundación, “la inclusión no es solo educación o trabajo, es sentirse parte de la sociedad.”
Como parte de este objetivo de inclusión, ofrece un programa de ocio y tiempo libre dirigido a jóvenes mayores de 16 años. A través de actividades como cine, salidas a la naturaleza o encuentros sociales, se crean espacios donde los participantes pueden relacionarse y hacer amistades.


Abriendo camino hacia la inclusión
A lo largo de estos 50 años, ASNIMO ha trabajado para transformar la mirada de la sociedad hacia las personas con discapacidad y defender, con firmeza, la igualdad de oportunidades.
Su propósito sigue intacto desde sus inicios: ofrecer a cada persona los apoyos necesarios para desarrollar sus capacidades y participar plenamente en la sociedad.
Márquez destaca la implicación de todo el equipo humano de la fundación, equipo que se considera clave para que los proyectos salgan adelante y para que los usuarios se sientan siempre acompañados: “Gracias a su generosidad y respaldo podemos seguir trabajando para conseguir la mejor versión de nosotros mismos”.
Porque, más allá de los programas y los logros, la verdadera esencia de ASNIMO reside en las personas y en la certeza de que este camino se recorre juntos.


