Tot Herba, cincuenta años de compromiso con la sostenibilidad desde Marratxí

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«Convertí un sueño de la infancia en mi día a día». Con esta frase, Miguel Ángel Benito resume una trayectoria que comenzó hace casi cincuenta años en un lugar tan humilde como el garaje de la casa de su abuela, en Es Pont d’Inca. Allí, en el año 1976, nació Tot Herba, hoy parte del tejido económico más emblemático de Marratxí, pionera en España cuando hablar de cosmética natural, sostenibilidad o economía circular era todavía una rareza.

Más que una empresa, Tot Herba nació de una forma de entender la relación entre las personas y la naturaleza, influida por dos obras que marcaron toda una generación: Los límites del crecimiento, primer informe del Club de Roma (1972), y Lo pequeño es hermoso, del economista Ernst F. Schumacher.

«Decidimos alejarnos de las modas pasajeras y de las falsas promesas. Siempre hemos creído firmemente en los valores por los que apostamos. Lo natural, lo local, la economía circular y la solidaridad, sin distinciones de género», explica Benito.

Una empresa pionera y comprometida

La cosmética natural apenas existía como sector y abrirse paso exigía convicción y resistencia. «Aunque el camino no estuvo exento de obstáculos fuimos pioneros de la cosmética natural en España. Seguimos por puro convencimiento, insistencia y resistencia». Lo que comenzó como un pequeño laboratorio artesanal terminó convirtiéndose en una empresa pionera, siempre fiel a una manera de producir que prioriza el territorio, las personas y el respeto por el medio ambiente.

Benito recuerda con orgullo algunos hitos: el impulso de la primera edición de Exposalud en Madrid, donde convencieron al entonces alcalde, Enrique Tierno Galván, para ceder el pabellón de Agricultura, la incorporación a la Guía Sostenible de Mallorca y el reconocimiento de REZERO.

Uno de los episodios que recuerda con mayor emoción llegó durante la pandemia, cuando Tot Herba puso toda su producción de alcohol a disposición de las autoridades para proteger a quienes trabajaban en primera línea, un compromiso reconocido después con el Premio Ramón Llull, uno de los mayores reconocimientos institucionales de Baleares.

Tradición e innovación

Pero si hay algo que distingue a Tot Herba es su manera de entender la innovación: lejos de romper con el pasado, ha construido su crecimiento sobre el conocimiento tradicional de las plantas mediterráneas. «Para nosotros, la tradición y la ciencia son inseparables; de hecho, ese equilibrio es el primer paso en el desarrollo de cada uno de nuestros productos».

Benito recuerda con gratitud a Antonio Gamundi y Bernat Vallori, maestros que despertaron su pasión por la naturaleza y le enseñaron a estudiarla con rigor, un legado que sigue vivo en el laboratorio de Marratxí. «Heredamos ese conocimiento centenario sobre las plantas autóctonas. Tomamos esas recetas tradicionales y materias primas seleccionadas con cariño, y las unimos con técnicas modernas de extracción y control de calidad. Así logramos compuestos totalmente naturales que van más allá de modas pasajeras. Llevamos años apostando por nuestra cultura mediterránea, actualizando la sabiduría popular con rigor científico para adaptarla a un uso contemporáneo, con productos naturales, eficaces y respetuosos con el planeta».

La fragancia de Mallorca

Lavanda, romero, manzanilla, salvia, almendra o hipérico forman parte de unas formulaciones que han convertido a Tot Herba en un referente de la cosmética natural ligada al paisaje mediterráneo. Esa voluntad de preservar el patrimonio de Mallorca también se refleja en la incorporación de Flor d’Ametler, una de las fragancias más emblemáticas de la isla, creada originalmente por el químico Bernat Vallori, que encontró continuidad en Tot Herba como símbolo de la memoria olfativa mallorquina.

Uno de los proyectos que mejor resume ese compromiso sostenible es la línea creada para el sector hotelero. «Nació de la mano de cadenas hoteleras comprometidas como Garden Hotels o Universal Hotels. Solo en el primer año logramos eliminar más de un millón de envases de plástico de un solo uso. ¡Hoy el ahorro ya es incalculable!». A esta iniciativa se suma “El Refill”, sistema que permite adquirir los productos a granel y reutilizar los envases.

En los últimos años, Tot Herba ha querido compartir su manera de entender la naturaleza con quienes visitan Mallorca. Todo comenzó con un proyecto educativo dirigido a escolares, «Coneixa és estimar», concebido para despertar la curiosidad de los más jóvenes a través del olfato. «Abrimos nuestras puertas a los más jóvenes para devolverles el contacto con la naturaleza pura. Les enseñamos a descubrir el entorno mediante el olfato, un sentido hoy en día adormecido, pero capaz de despertar las emociones más profundas y los recuerdos más duraderos».

Con el tiempo, aquella iniciativa evolucionó hasta convertirse en una propuesta dirigida también al visitante interesado en descubrir otra Mallorca, más allá del turismo convencional, diversificando la oferta turística de Marratxí con una experiencia basada en la naturaleza y la sostenibilidad.

Corazón marratxiner

Pese a la próxima apertura de un laboratorio en León para reforzar su presencia internacional, Benito insiste en que el vínculo con Marratxí permanece inalterable. «Nuestro corazón sigue en Marratxí. Tenemos el compromiso firme de mantener aquí nuestra sede y el laboratorio principal, donde creamos con cariño los productos para nuestros vecinos y todo el mercado local. Para poder crecer, ser competitivos y llevar nuestra esencia a países como China y Alemania, los costes actuales nos obligan a mirar más allá del mar. Por esta razón, este año abriremos un nuevo laboratorio en León. Este paso nos ayudará a consolidar nuestra presencia internacional sin perder nuestras raíces».

El compromiso con el territorio también mira al futuro: la plantación de 1.500 almendros en una finca de Sencelles, la ampliación de los cultivos ecológicos de manzanilla, lavanda y romero, y la finalización de un nuevo obrador de transformación agraria refuerzan su apuesta por una producción integrada con el paisaje mediterráneo.

Cinco décadas después de que un sueño tomara forma en el garaje de Es Pont d’Inca, Tot Herba continúa creciendo sin renunciar a la filosofía que inspiró sus primeros pasos, evolucionando, abriendo nuevos mercados y afrontando el relevo generacional sin perder su identidad.