Tejas pintadas de Can Vador

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Si observamos el voladizo de la casa denominada Can Vador –que en un tiempo alojó la antigua casa consistorial de Marratxí– encontraremos una manifestación de lo que se conoce como “tejas pintadas”. Entre los siglos XVI y XIX en Mallorca se tenía la costumbre de decorar este elemento, utilizado como un espacio para la expresión del imaginario popular. Su origen se remonta a los templos griegos, a la arquitectura románica, en el mundo islámico o a la decoración andalusí de cerámica arquitectónica, entre otros.

Las tejas pintadas no son exclusivas de la isla, puesto que podemos localizarlas en la antigua Corona de Aragón: Pirineos, Cataluña y Comunidad Valenciana, el actual Aragón, y también en el sur de Francia. Así mismo, manifestaciones parecidas se han ubicado en La Rioja, País Vasco, Castilla la Mancha, e, incluso, algún ejemplo en Chile y en Brasil. En Baleares, la única isla donde se hallan es Mallorca, con más proliferación en la zona de la Sierra de Tramuntana, pero con representación en prácticamente todos los municipios. Hay ejemplos desde el año 1525 hasta  1889. Los pueblos más prolíficos son Fornalutx y Sóller.

En cuanto a la técnica, primero se encalaban en mortero de cal. Estando semihúmedas, se decoraban con diferentes pigmentos minerales: tierra de mangra –óxido de hierro– para el color rojo, carbón para el color negro, y óxido de cobre para el color verde, entre otros. Todo este proceso se realizaba antes de colocarlas sobre la cubierta. Hoy en día es difícil observar este encalado a causa del paso del tiempo. Se trata de una técnica poco documentada, más allá de los restos materiales. Se deduce que, por la espontaneidad del trazo, probablemente fue realizada por los artesanos y ayudantes que la construían, y por ello la autoría es anónima.

La finalidad de esta expresión decorativa contiene varias hipótesis. Por un lado, algunos autores afirman que sería un añadido simbólico y que se trataría de un ritual protector para defender la casa de malos espíritus, mal de ojo o maleficios en general. Podría ser que formara parte de un rito de coronación, puesto que el tejado es una parte importante de la casa. Otros solo otorgan un significado anecdótico o meramente decorativo. La gran mayoría coincide también en relacionarlo a la religión.

Estas decoraciones se han localizado en la arquitectura popular y también en las iglesias, casales y posesiones de los pueblos. En los edificios utilitarios, como por ejemplo las bodegas, los palomares o los pajares, no se han encontrado restos de tejas pintadas.

En Can Vador se han llegado a descubrir hasta 20 tejas pintadas de color rojo, a pesar de que, en sus orígenes, todo el tejado debía de estar decorado. Actualmente solo se conservan diecisiete. Datan de 1809, tal como figura en una de las inscripciones. La temática es variada y se pueden observar figuras humanas –algunas representaciones de oficios–, animales, motivos vegetales, religiosos o dibujos abstractos:

•             Hombre con gorro recogiendo frutos del árbol.

•             Flores y pájaros.

•             Campesino labrando la tierra con un arado, tirado por dos bueyes.

•             Flores similares al bordado mallorquín.

•             Casa campesina con paredes de marés, ciprés, un árbol florecido  

•             Hombre con gorro encima un caballo y acompañado por dos perros dibujados.

•             Motivo religioso: coro atravesado por un dardo y cruz, con flores a los lados.

•             Cercado con árboles frutales donde se ve un campesino recoge los frutos.

•             Caballero con calzones típicos a rayas. Lleva un gorro con una pluma rodeado de pájaros.

•             Dibujo abstracto.

•             Fecha del año de colocación de las tejas: 1809.