Taller para cuidadores: autocuidado y atención a personas en situación de dependencia

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El taller para personas cuidadoras empezó en el centro de salud Martí Serra el pasado 23 de septiembre y se prolongará hasta el 25 de noviembre. Tiene por finalidad mejorar la calidad de vida de los cuidadores y cuidadoras y mejorar la asistencia que prestan a personas dependientes.

Una de las prioridades de Atención Primaria es garantizar la atención a los pacientes crónicos y a sus familias y cuidadores además de reforzar la atención domiciliaria para que los pacientes dependientes reciban atención y cuidados de calidad. Para conseguirlo las enfermeras de Atención Primaria, además de proporcionar atención y curas a los pacientes y familias, usan otras herramientas como la educación para la salud. Un ejemplo es este taller que se ofrece desde el Servicio de Salud de las Islas Baleares en colaboración con la IMAS y la FDB (Fundación de atención y apoyo a la dependencia de las Islas Baleares).

Los talleres son impartidos por diferentes profesionales: enfermeras, psicólogos, fisioterapeutas, farmacéuticos y trabajadores sociales. Está estructurado en once sesiones semanales de una duración de noventa minutos donde se abordan aspectos como el cuidado de la piel, la alimentación, la afectividad del cuidador y del enfermo, la ergonomía, la movilización, el uso apropiado de la medicación, la cura de la persona cuidadora, etc.

Calidad de vida

El objetivo principal es proporcionar a los cuidadores herramientas que permitan aumentar la calidad de vida de las personas dependientes así como de los mismos cuidadores. “Esto se consigue facilitando un lugar de encuentro, en este caso el centro de salud Martí Serra, donde las personas participantes puedan encontrar apoyo, comprensión, escucha y ayuda, compartiendo sus propias experiencias con otras personas con las mismas necesidades”, destaca Silvia Garrido, enfermera de Atención Primaria y responsable del taller de cuidadoras del Centro de Salud Martí Serra.

El perfil mayoritario de los asistentes al taller es una mujer mayor de 50 años que no está en activa laboralmente y cuida de su familiar (cuidador informal) o mujeres que trabajan cuidando personas dependientes (cuidador formal).

Los asistentes muestran un interés especial por temas como la afectividad, las emociones y la experiencia de cuidar. “El enfoque actual de nuestro sistema sanitario y de las curas es más biopsicosocial y se pone como centro de la cura a la persona y sus necesidades, la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, dejando atrás los modelos obsoletos que centraban la atención sanitaria solo al tratar la enfermedad”, recalca Paola Carbonell, enfermera de Atención Primaria y corresponsable del taller.

Este taller ya tiene lista de espera para próximas ediciones. Las asistentes reconocen que los resulta útil e incorporan los aprendizajes en su día a día. “También se muestran emocionadas para compartir sus inquietudes y sentirse compresas por otras personas que están viviendo la misma experiencia que ellas. Los talleres son también un lugar de encuentro y apoyo entre iguales”, apunta Silvia Garrido.

Tipo de dependencia

Las personas dependientes sufren diferentes afecciones que provocan tanto deterioro físico como cognitivo: Parkinson, Alzheimer, ELA, etc. y en algunos casos es causado por la edad avanzada o complicaciones derivadas de las enfermedades crónicas como la diabetes, MPOC o enfermedades cardiovasculares.

Talleres integrales como este mejoran las habilidades de los cuidadores en todas las áreas necesarias para proporcionar una cura de calidad. Hay que tener en cuenta que a veces el cuidador asume su rol de la noche a la mañana mientras que otros se convierten en cuidadores de forma gradual, por ejemplo con las enfermedades degenerativas. Las enfermeras responsables de los talleres creen que es en la parte emocional “donde necesitan más apoyo. Hay que pensar que tenemos cuidadores que abandonan su rol social por completo para entregarse a la persona que cuidan”, afirma Silvia Garrido.

Autocuidado

El autocuidado supone un gran reto tanto para el profesional como para la persona cuidadora. “Nuestro principal objetivo es el fortalecimiento de la autoestima, incrementando la capacidad de adaptación y generando respuestas positivas para afrontar situaciones de estrés, induciendo una actitud más optimista y mejorando la calidad de vida de nuestros cuidadores principales”, explica Paola Carbonell.

Por eso, recomiendan que los cuidadores dispongan de una red social y familiar a quién poder pedir ayuda y que intenten encontrar momentos para hacer actividades que los sean placientes y que se permitan tener tiempo libre para ellas mismas. “Hay que hacer mucho énfasis en este aspecto porque muchas de ellas dedican 24 horas cada día a la cura de otra persona sin descanso semanal y sin vacaciones”, concluye Silvia Garrido.