LA CUEVA DE SON CAULELLES, TESTIGO PRETALAYÓTICO DE MARRATXÍ

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La cueva pretalaiótica de Son Caulelles (también conocida como «cueva del moro») es uno de los monumentos funerarios prehistóricos de Mallorca. Su antigüedad es de unos 3.000 años, y formaba parte de un conjunto de cinco cuevas funerarias, si bien las otras cuatro ya no son visibles al quedar sepultadas con la construcción del campo de fútbol de Son Caulelles. En 2017, el Ayuntamiento adquirió la cueva y, por tanto, es de titularidad pública.

La cueva destaca por ser una cueva artificial (no natural), con cámara alargada, nichos, bancos laterales y fosa central. Los cadáveres estaban colocados, según los estudiosos, encima de los bancos, mientras que la fosa central era usada como osario.

Es una de las cuevas de configuración compleja mejor conservadas. Fue descubierta en 1915 y fue excavada por Vicenç Furió, en 1926, dentro de un proyecto que comandaba Pere Bosch sobre la prehistoria del Mediterráneo occidental, en el que también participó Josep Colominas. Furió y Colominas llevaron a cabo la primera prospección del término. Tanto Furió como Hemp la consideran dentro del grupo de Santa Eugenia, por sus similitudes con las cuevas del Rafal.

Más tarde, en 1960, Josep Mascaró Passarius publicó un trabajo sobre las cuevas prehistóricas de Mallorca, y hacía referencia explícita a la cueva de Son Caulelles, donde hizo dos planimetrías que todavía son usadas a día de hoy.

En 1966, fue declarada Bien de Interés Cultural. Un año más tarde, en 1967, Mascaró Passarius inventarió 15 yacimientos en Mallorca, en un trabajo que le encargó el Ministerio de Cultura. Y entre estos, habla de la cueva de Son Caulelles.

El interés suscitado por este enclave histórico del municipio ha propiciado que, en las ediciones segunda y tercera de las Jornades d’Estudis Locals, se presentaran distintos trabajos. Así, Joan Fornés, Jaume García, Carles Quintana y Damià Ramis firmaron el trabajo titulado «Las cuevas prehistóricas de Marratxí: una aportación al estudio del ámbito funerario», mientras que Joana María Bestard presentó «Cueva artificial de entierro de Son Caulelles «.

En el trabajo colectivo, los autores exponen que «tenemos motivos para pensar que las condiciones ambientales eran diferentes a las actuales. La vegetación no se conserva aquí en su estado natural, dominan los pinos y los acebuches en Son Cós y Son Caulelles; la presencia de la encina testimonia el protagonismo de esta especie en épocas anteriores «. (…)

También señalan que «casi todas las cuevas de Marratxí se encuentran situadas en el área de Son Cós y las colinas de Sa Cabaneta y Pòrtol (…). Dentro del área de estudio, se localizan veintidós seis cuevas, de las cuales diecisiete tienen interés prehistórico «. «En el área de las colinas de Sa Cabaneta y Pòrtol -prosiguen-, donde se sitúan los dos núcleos de población más importantes del término, únicamente encontramos cuatro, dos de las cuales han estado a punto de desaparecer (Son Caulelles y son Verí Nou)».

Los estudiosos afirman que «a partir de un análisis tipológico de las cuevas prehistóricas, hemos concluido que todas se enmarcan dentro del ámbito funerario. Cronológicamente, situamos las cavidades con interés prehistórico en el marco del Bronce inicial y el Talayótico (Bronce y Hierro)”.

Finalmente, como conclusión, Fornés, García, Quintana y Ramis aseveran que «es posible que la tipología de los hipogeos dependa simplemente de factores geológicos» y también escriben que «no creemos que la concentración de estructuras funerarias ni el agrupamiento en una misma necrópolis o área próxima venga determinada por una mayor o menor densidad poblacional, sino que responde a la concentración en una zona montañosa con menor presión urbanizadora y poblacional, y unas características geológicas favorables «.

Por su parte, en el trabajo titulado «Cueva artificial de enterramiento de Son Caulelles», de Joana Maria Bestard, realizado sobre estudios previos de su padre, se expone que «sobre el procedimiento seguido para realizar la excavación, se puede pensar que se hacía bañando la pared para facilitar el trabajo». También comenta que «cerca de los escalones hay un pequeño saliente. Los arqueólogos dan importancia a este detalle. Creen ver un pequeño altar sobre el que se debía depositar algún tipo de amuleto o divinidad durante la inhumación «.

En cualquier caso, después de varios intentos, el Ayuntamiento hizo de titularidad pública la cueva de Son Caulelles al adquirirla en septiembre de 2017.