Joan Bestard: «En situaciones duras económicamente, los litigios entre vecinos aumentan considerablemente»

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Dicen que más vale un mal acuerdo que un buen juicio. Y con esta voluntad de conseguir entendimiento entre dos partes en litigio (dos vecindarios), actúa el juez de paz, una figura que trabaja al servicio del pueblo. Es la cara más cercana de la Justicia para la ciudadanía. En el caso de Marratxí, el juez de paz es, desde 1997 y hasta la actualidad de manera ininterrumpida (por lo tanto, bajo distintos colores políticos), Joan Bestard, que también es uno de los fundadores de la Associació de Jutges de Pau de les Illes Balears.  

-¿Quién es Joan Bestard?

-Soy una persona sencilla, familiar, que intenta ser honesta y un firme defensor de los valores. De hecho, siempre llevo en el billetero un papelito en el que tengo apuntados a mano distintos valores que creo importantes: justicia, empatía, honestidad, tolerancia, respeto, prudencia, dignidad, discreción… Este pequeño papel ha sido y es una ayuda extraordinaria para mí, porque es una manera de seguir recordando cuáles son estos valores y qué importancia tienen. Cada día tenemos que luchar para mantenerlos ante todo lo que sucede en nuestros días. Por otra parte, tengo un lenguaje muy claro y llano. Y cada día quiero que sea más así, porque no siempre se entiende lo que uno dice sino lo que interesa entender. Por tanto, en mi labor como juez de paz, me conviene ser claro.

-Cuando era niño, ¿qué quería ser de mayor?

-De niño, ya los ocho o nueve años, quería ser abogado, para defender causas pequeñas y no tan pequeñas, buscando un poco la Justicia. Para mí, una buena definición de Justicia es dar a cada uno lo que le pertenece; ya de niño lo tenía claro. También me gusta como veía Sócrates la figura del juez, de quien decía que debía tener cuatro características: «Debe saber escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente». El caso es que, siendo yo un niño, conocía un abogado que trataba con mis padres, y lo recuerdo muy elegante (con traje, corbata…) y recuerdo también cómo hablaba. Me llamaba mucho la atención. Por otro lado, y por supuesto, también quería ser futbolista. De mi infancia, también diré que yo soy hijo de un matrimonio que vivía a una finca de cultivo (eran agricultores), que siempre tanto a mi hermano Miquel como a mí nos dieron ejemplo de trabajar muchísimo. Así, yo empecé muy pronto a trabajar (en Salinera Española), todo ello sin dejar de estudiar las tardes, bien a través de clases particulares o en academias privadas, hasta los 19 años para obtener el título de contable (o Tenedoría de Libros, como se decía entonces).

-La cultura del esfuerzo ha estado bien presente en su vida…

-Creo que sí. En mi casa no pasamos nunca hambre (estábamos en el campo y teníamos siempre para comer), pero sí vi a vecinos nuestros que sí pasaron penurias. Sé de personas que iban a trabajar en bicicleta para empezar a las cinco o seis de la mañana, y, tras la dura jornada, debían volver a su casa también en bicicleta. Esto me despertó la sensibilidad y el hecho de ver el sacrificio de toda esta gente, como también del que hacían mis padres. Tanto es así, que mi mujer y yo hemos intentado inculcar a nuestros dos hijos aquella frase que dice «quien algo quiere, esfuerzo le cuesta».

-¿Qué trayectoria profesional ha llevado a cabo Joan Bestard?

-Como he dicho, empecé en Salinera Española, para pasar posteriormente (de 1970 y hasta 1990) a ser director administrativo en la empresa KAS (también conocida como Mallorquina de Bebidas Carbónicas) del Pont d’Inca, que llegó a tener unos 250 trabajadores. La empresa estaba muy interesada en fomentar la formación interna de los profesionales, y eso fue algo que me permitió aprender muchas cosas gracias a los numerosos cursos que se organizaban. Finalmente, monté un negocio propio de venta y reparación de automóviles, que me fue muy bien, sobre todo porque mucha gente me conocía…

-¿Desde cuándo es juez de paz de Marratxí?

-Presenté una instancia al Ayuntamiento en 1997 para poder ser candidato a juez de paz. Entonces, el alcalde era Martí Serra y mi hermano, Miquel Bestard, el teniente de alcalde. Cuando Serra vio mi instancia le pidió a mi hermano que sabía de aquello, y Miquel le dijo que nada, sencillamente porque yo no le había dicho nada al respecto. Sé que los «enchufes» han funcionado siempre, pero a mí nunca no me han gustado. De hecho, todavía hoy no sé si me eligieron por ser hermano del teniente de alcalde; si fuera así, no lo hicieron bien, pero también tengo que decir que no debieron de equivocarse demasiado cuando hace 21 años que soy el juez de paz de Marratxí, y bajo los distintos colores políticos que han gobernado el municipio a lo largo de estos años. Desgraciadamente, la tendencia general en los municipios es nombrar un juez de paz que esté en la misma línea de quien gobierna. Yo puedo decir que he estado con seis alcaldes, y de diferentes colores políticos.

-Ser juez de paz significa que se trata de una persona respetada. ¿Qué supuso para usted ser elegido como juez de paz? Y reelegido hasta cinco veces…

-Para mí, es un honor, sobre todo porque soy juez de paz por vocación. He tenido una gran ventaja, en mayúsculas, y es el hecho de que no he necesitado serlo para poder vivir. Es más, a causa de los desplazamientos, ha habido veces en que incluso he perdido dinero. A lo largo de todos estos años, la experiencia y lo que he visto me permite afirmar que, en situaciones duras económicamente, los litigios y los conflictos entre vecinos aumentan considerablemente. Del mismo modo, también puedo decir que en las barriadas más modestas, se dan más conflictos entre vecinos que en las barriadas o zonas más acomodadas. Eso sí, los problemas se resuelven con más facilidad entre las personas más humildes…

-¿Cuál es la parte más agradable y la más desagradable de su trabajo?

-La más agradable, sin duda, son las bodas, que se producen como es lógico en un ambiente festivo y en las que siempre intento dejar algún mensaje. Lo más desagradable, en cambio, es cuando no consigo mi objetivo entre dos vecinos. Por suerte, son más fáciles de contar las derrotas que las victorias, y en este sentido quiero agradecer la colaboración de los vecinos de Marratxí. En este trabajo, uno tiene que saber encontrar las palabras más adecuadas para conseguir la confianza de las partes; igualmente, es muy importante saber escuchar, de hecho, diría que es una de nuestras claves como jueces de paz. Normalmente, si viene una persona muy exaltada, conforme va hablando se va relajando… En todo caso, tengo que decir que impartir Justicia nunca es un ejercicio fácil, porque todo el mundo tiene su parte de razón. Recuerdo perfectamente un episodio que viví hace muchos años. Vinieron a verme dos señores de edad avanzada que discutían severamente. Cuando entraron en mi despacho, uno de ellos amenazó con matar al otro, lo que repitió al cabo de un rato. Les hice sentar, estuvimos hablando un rato, se fueron tranquilizando y, finalmente, podemos decir que hicieron las paces. Pasadas unas semanas, fui a visitar uno de ellos y me reconoció que acababa de comer una paella con aquella persona a la que hacía muy poco tiempo amenazaba de matar…

-¿Es Marratxí un municipio conflictivo?

-Tenemos muchos de conflictos que me llegan, pero también debemos tener en cuenta que somos mucha gente que vivimos aquí. En porcentaje, creo que no habrá mucha diferencia respecto a poblaciones con el mismo nivel de población.

-¿Qué le gusta y qué le preocupa de la sociedad actual?

-Normalmente, me gusta reflexionar. En este sentido, creo que en estos momentos, la sociedad en general, pero sobre todo los representantes de organismos políticos y judiciales, deben aplicar más de lo que lo hacen cordura, sentido común y altura de miras. Por ejemplo, no se pueden dar episodios como el reciente del Tribunal Supremo y las hipotecas…

-Fuera de su actividad como juez de paz, ¿qué hace en su vida Joan Bestard? ¿Qué aficiones tiene?

-He practicado ciclismo, fútbol, ​​fútbol sala y tenis. Por lo tanto, el deporte siempre me ha gustado. Por otra parte, leer también es una actividad que me gusta, biografías particularmente.